Obesidad y cálculos renales en mujeres


En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 26 de Enero de 2005, miembros del Departamento de Medicina de la Harvard Medical School, Boston, EEUU, se plantean estudiar si el peso corporal, el aumento de peso, el índice de la masa corporal y la circunferencia de la cintura se asocian con la formación de cálculos renales.

Este estudio prospectivo se ha realizado sobre tres amplias poblaciones: Una población de 45.988 hombres con edades comprendidas, en el inicio del estudio, entre 40-75 años; una población de 93.758 mujeres con edades comprendidas entre 34 y 59 años; una población de 101.877 mujeres más jóvenes, con edades comprendidas entre 27 y 44 años.

Los autores del estudio documentaron el desarrollo de 4.827 cálculos renales a lo largo de 45 años de seguimiento.

Después de los apropiados ajustes estadísticos -en los que se tuvo en cuenta la edad, la dieta, el aporte de líquidos y el uso de diuréticos (tiazidas)- el riesgo relativo (RR) de formación de cálculos renales en los hombres que pesaban más de 100 kg., comparado con los hombres que pesaban menos de 68.2 kg fue de 1.44.

En las mujeres de ambos grupos, las de más edad y las más jóvenes, el riesgo relativo para ambas categorías de peso corporal fue de 1.89 y 1.92, respectivamente. El RR en los hombres que aumentaron su peso en más de 16 kg desde la edad de 21 años, en comparación a los hombres que no aumentaron de peso, fue de 1.39.

El RR correspondiente para las mismas categorías de aumento de peso, pero a partir de la edad de 18 años, en las mujeres de los dos grupos, de más edad y más jóvenes, fue de 1.70 y 1.82, respectivamente.

El índice de la masa corporal se asoció también con el riesgo de formación de cálculos renales: el RR para los hombres con un IMC de 30 o más comparado con aquellos que tenían un IMC de 21 a 22.9 fue de 1.33. El RR correspondiente, para las mismas categorías de IMC, en ambos grupos de mujeres, fue de 1.90 y 2.09 respectivamente.

La circunferencia medida a nivel de la cintura se asociaba también positivamente con el riesgo de desarrollar cálculos renales en los hombres y en ambos grupos de mujeres.

La conclusión de los autores es que la obesidad y el aumento de peso incrementan el riesgo de formación de cálculos renales. La magnitud del incremento del riesgo puede ser mayor en las mujeres que en los hombres.

Reducción del tiempo en el tratamiento de la neumonía


En un artículo publicado en el British Medical Journal del 9 de Junio de 2006, investigadores del Departamento de Medicina Interna, División de Enfermedades infecciosas, del Academia Medical Center, Ámsterdam, Holanda, se proponen comparar la efectividad de un tratamiento hospitalario de la neumonía adquirida en la comunidad, leve o moderada, con amoxicilina intravenosa durante 3 días con los hasta ahora recomendados 8 días.

El estudio ha sido realizado en nueve hospitales de Holanda entre Noviembre del 2000 y Julio del 2003. Los pacientes participantes habían cumplido al menos 18 años y habían ingresado en el hospital con signos clínicos de neumonía, una temperatura corporal superior a 38ºC, evidencia radiológica de un infiltrado pulmonar consistente con el diagnóstico de neumonía y un índice de gravedad de 110 o menos (este índice estratifica a los pacientes de acuerdo con el riesgo de muerte en 30 días).

Los 119 pacientes admitidos para participar en el estudio, que habían mejorado sustancialmente después de 3 días de tratamiento con Ambroxol intravenosa fueron asignados mediante aleatorización a dos opciones: Seguir con amoxicilina por vía oral (n= 63 pacientes) o con un placebo (n= 56 pacientes), tres veces al día durante 5 días.

La medida principal del resultado fue la recuperación clínica obtenida en el día 10. Las medidas secundarias fueron la recuperación clínica en el día 28, la resolución de los síntomas.

Los resultados fueron los siguientes:


  1. Las características de los pacientes en la línea de partida del estudio fueron comparables, con la excepción de la gravedad de los síntomas, que fue peor en el grupo de los 3 días de tratamiento con el antibiótico.
  2. En ambos grupos (de 3 días y de 8 días de tratamiento antibiótico) el porcentaje de resolución clínica al día 10 fue del 93%, y al día 28 fue respectivamente del 90% y del 88%.
  3. La resolución de las imágenes radiológicas de neumonía al día 10 fue del 86% en el grupo de los 3 días comparado con el 83% en grupo de los 8 días, y al día 28 del 86% comparado con el 79% respectivamente.


La conclusión de los autores es que en los pacientes ingresados en el hospital con una neumonía leve o moderada adquirida en la comunidad, un tratamiento con amoxicilina intravenosa acortado a 3 días es tan efectivo como el hasta ahora recomendado de 8 días.

Fuente web: https://www.paraque-es.com/

Riesgo De Fracturas Oseas En Mujeres Con Osteoporosis


En un artículo publicado en la revista Radiology del mes de Octubre de 2006, miembros de la Universidad de Melbourne se proponen desarrollar y evaluar (a partir de una ecuación matemática) una fórmula que permita predecir el riesgo de sufrir fracturas óseas, basada en la densidad mineral del hueso, medida en varias localizaciones, y en otros factores de riesgo.

La densidad mineral del hueso (DMH) fue medida en el cuello del fémur y en la columna vertebral, en dos grupos de mujeres: En 231 mujeres con 60 o más años de edad, que habían sufrido una fractura de la cadera, la columna vertebral, el húmero o la muñeca, durante un periodo de 2 años, y en una muestra de 448 mujeres elegidas aleatoriamente entre la población, con una edad media de 74 años, que no habían sufrido fractura durante el periodo de reclutamiento. Las caídas sufridas en el año previo al estudio y el número de fracturas sufridas en su vida adulta fueron anotadas.

La formula para predecir el riesgo de fractura, denominada con las siglas FRISK (por fracture risk) por su autores, fue obtenida a partir de una ecuación matemática:
9.304 - 4.735 DMHSP - 4.530 DMHFN + 1.127 FS + 0.344 NPF + 0.037 W

Donde:


  • DMHSP es densidad mineral ósea en la columna vertebral (en gramos por centímetro cuadrado)
  • DMHFN es densidad mineral ósea en el cuello femoral
  • FS es la puntuación obtenida valorando el número de caídas en el año anterior, siendo nunca o raras veces (1), pocas veces (2), varias veces (3) o de manera habitual (4)
  • NPF es el número de fracturas previas
  • W es el peso corporal de la paciente, en kilogramos.


El punto de corte de las cifras obtenidas aplicando esta fórmula ha sido 5,4, es decir, en las participantes con un resultado de 5,4, o mayor, es de esperar que se produzcan fracturas. La aplicación de esta fórmula permite predecir con éxito el 75% de las fracturas ocurridas en un seguimiento de 2 años, a partir de las medidas obtenidas en la línea de partida del seguimiento de estas pacientes.

Los autores concluyen que los resultados de su estudio demuestran que, en las mujeres osteoporóticas, las fracturas de la cadera, la columna vertebral, el húmero o la muñeca pueden predecirse por una ecuación matemática utilizando como parámetros: densidad mineral ósea de la cadera y la columna vertebral, caídas, fracturas previas y peso corporal. Esta fórmula tiene una sensibilidad del 75% en la predicción de fracturas.

Es la opinión de los autores australianos que la fórmula presentada puede ser de utilidad a la hora de decidir sobre el tratamiento más apropiado en una concreta paciente con osteoporosis post-menopáusica.

Diabetes Tipo 2 Y Depresión


En un artículo publicado online en San Pablo, miembros de la Universidad del Ulster (Irlanda del Norte), se proponen evaluar la efectividad del autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en sangre sobre el control de la glicemia y el bienestar psicológico de los pacientes diagnosticados recientemente de diabetes tipo 2, y no tratados con insulina. Han participado en el estudio 184 pacientes, de los que 111 eran hombres recientemente diagnosticados de diabetes tipo 2.

Los participantes fueron asignados de manera aleatoria a dos grupos: a) en un grupo se les facilitaba un dispositivo medidor de la glucosa en sangre y se les daban las instrucciones pertinentes para que llevasen a cabo cada semana 4 determinaciones en ayunas y 4 después de comer, en la sangre capilar de un dedo. b) en el otro grupo (de control) no se realizaba el autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en sangre.

Autoseguimiento de los niveles de glucosa en sangre


Las medidas realizadas fueron las siguientes: La HbA1c o hemoglobina glicosilada (cuya concentración en sangre refleja de una forma bastante exacta la glucemia en los 2-3 meses anteriores al análisis), el uso de medicamentos hipoglucémicos por vía oral, los índices de bienestar psicológico y el IMC (índice de la masa corporal).

Los resultados fueron los siguientes: 96 pacientes (de los que 55 eran hombres) fueron asignados aleatoriamente al grupo que debía realizar el autoseguimiento de sus concentraciones de glucosa en sangre, y 88 pacientes (56 hombres) al grupo de control.

No existían diferencias significativas, en la línea de partida del estudio, en la edad media de los pacientes (57,7 años en el grupo de autoseguimiento y 60,9 en el grupo de control). No se demostraron diferencias significativas entre los dos grupos en cuanto a los valores de la glucemia, determinada por las concentraciones de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), al uso por vía oral de fármacos hipoglicemiantes o a la incidencia de episodios de hipoglicemia. El autoseguimiento se asoció con un 6% de valores más elevados en una escala para valorar la depresión.

Las conclusiones son las siguientes: en los pacientes recién diagnosticados de diabetes tipo 2, el autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en la sangre no tiene efectos beneficiosos sobre el control de la glicemia. Por el contrario, los pacientes que practican el autoseguimiento de sus concentraciones de glucosa presentan índices de depresión más elevados que en los pacientes sin autoseguimiento, utilizados como controles.