Riesgo De Fracturas Oseas En Mujeres Con Osteoporosis


En un artículo publicado en la revista Radiology del mes de Octubre de 2006, miembros de la Universidad de Melbourne se proponen desarrollar y evaluar (a partir de una ecuación matemática) una fórmula que permita predecir el riesgo de sufrir fracturas óseas, basada en la densidad mineral del hueso, medida en varias localizaciones, y en otros factores de riesgo.

La densidad mineral del hueso (DMH) fue medida en el cuello del fémur y en la columna vertebral, en dos grupos de mujeres: En 231 mujeres con 60 o más años de edad, que habían sufrido una fractura de la cadera, la columna vertebral, el húmero o la muñeca, durante un periodo de 2 años, y en una muestra de 448 mujeres elegidas aleatoriamente entre la población, con una edad media de 74 años, que no habían sufrido fractura durante el periodo de reclutamiento. Las caídas sufridas en el año previo al estudio y el número de fracturas sufridas en su vida adulta fueron anotadas.

La formula para predecir el riesgo de fractura, denominada con las siglas FRISK (por fracture risk) por su autores, fue obtenida a partir de una ecuación matemática:
9.304 - 4.735 DMHSP - 4.530 DMHFN + 1.127 FS + 0.344 NPF + 0.037 W

Donde:


  • DMHSP es densidad mineral ósea en la columna vertebral (en gramos por centímetro cuadrado)
  • DMHFN es densidad mineral ósea en el cuello femoral
  • FS es la puntuación obtenida valorando el número de caídas en el año anterior, siendo nunca o raras veces (1), pocas veces (2), varias veces (3) o de manera habitual (4)
  • NPF es el número de fracturas previas
  • W es el peso corporal de la paciente, en kilogramos.


El punto de corte de las cifras obtenidas aplicando esta fórmula ha sido 5,4, es decir, en las participantes con un resultado de 5,4, o mayor, es de esperar que se produzcan fracturas. La aplicación de esta fórmula permite predecir con éxito el 75% de las fracturas ocurridas en un seguimiento de 2 años, a partir de las medidas obtenidas en la línea de partida del seguimiento de estas pacientes.

Los autores concluyen que los resultados de su estudio demuestran que, en las mujeres osteoporóticas, las fracturas de la cadera, la columna vertebral, el húmero o la muñeca pueden predecirse por una ecuación matemática utilizando como parámetros: densidad mineral ósea de la cadera y la columna vertebral, caídas, fracturas previas y peso corporal. Esta fórmula tiene una sensibilidad del 75% en la predicción de fracturas.

Es la opinión de los autores australianos que la fórmula presentada puede ser de utilidad a la hora de decidir sobre el tratamiento más apropiado en una concreta paciente con osteoporosis post-menopáusica.

Diabetes Tipo 2 Y Depresión


En un artículo publicado online en San Pablo, miembros de la Universidad del Ulster (Irlanda del Norte), se proponen evaluar la efectividad del autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en sangre sobre el control de la glicemia y el bienestar psicológico de los pacientes diagnosticados recientemente de diabetes tipo 2, y no tratados con insulina. Han participado en el estudio 184 pacientes, de los que 111 eran hombres recientemente diagnosticados de diabetes tipo 2.

Los participantes fueron asignados de manera aleatoria a dos grupos: a) en un grupo se les facilitaba un dispositivo medidor de la glucosa en sangre y se les daban las instrucciones pertinentes para que llevasen a cabo cada semana 4 determinaciones en ayunas y 4 después de comer, en la sangre capilar de un dedo. b) en el otro grupo (de control) no se realizaba el autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en sangre.

Autoseguimiento de los niveles de glucosa en sangre


Las medidas realizadas fueron las siguientes: La HbA1c o hemoglobina glicosilada (cuya concentración en sangre refleja de una forma bastante exacta la glucemia en los 2-3 meses anteriores al análisis), el uso de medicamentos hipoglucémicos por vía oral, los índices de bienestar psicológico y el IMC (índice de la masa corporal).

Los resultados fueron los siguientes: 96 pacientes (de los que 55 eran hombres) fueron asignados aleatoriamente al grupo que debía realizar el autoseguimiento de sus concentraciones de glucosa en sangre, y 88 pacientes (56 hombres) al grupo de control.

No existían diferencias significativas, en la línea de partida del estudio, en la edad media de los pacientes (57,7 años en el grupo de autoseguimiento y 60,9 en el grupo de control). No se demostraron diferencias significativas entre los dos grupos en cuanto a los valores de la glucemia, determinada por las concentraciones de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), al uso por vía oral de fármacos hipoglicemiantes o a la incidencia de episodios de hipoglicemia. El autoseguimiento se asoció con un 6% de valores más elevados en una escala para valorar la depresión.

Las conclusiones son las siguientes: en los pacientes recién diagnosticados de diabetes tipo 2, el autoseguimiento de las concentraciones de glucosa en la sangre no tiene efectos beneficiosos sobre el control de la glicemia. Por el contrario, los pacientes que practican el autoseguimiento de sus concentraciones de glucosa presentan índices de depresión más elevados que en los pacientes sin autoseguimiento, utilizados como controles.